Cuando la presión arterial media (PAM) es menor de 60 mmHg se compromete la perfusión de los órganos diana. La base del tratamiento del fracaso hemodinámico agudo se basa en la reanimación con volumen y el tratamiento dirigido a la causa subyacente. Cuando estas medidas no son capaces de restaurar la presión arterial (PA), puede requerirse fármacos vasoactivos.
Los vasopresores en el shock, especialmente en el shock séptico, se deben emplear para lograr una PAM entre 60-70 mmHg, debiendo considerar que, de forma general, la elevación de una PAM > 70 mmHg a través del uso de vasoconstrictores puede asociarse a mayor mortalidad y de complicaciones. Aunque existe un grupo de pacientes como en los pacientes ancianos, neurocríticos, hipertensión arterial crónica, enfermedad renal crónica, con hipertensión intraabdominal y en el síndrome compartimental abdominal puede requerirse mayores cifras de PAM para lograr una perfusión adecuada.
Noradrenalina
