La radioterapia torácica es un pilar fundamental en el tratamiento adyuvante del cáncer de mama, ya que reduce significativamente el riesgo de recidiva local y mejora la supervivencia. Sin embargo, la irradiación de estructuras mediastínicas puede producir efectos inflamatorios agudos sobre tejidos vecinos, especialmente el pericardio y el parénquima pulmonar. Estas reacciones inflamatorias, mediadas por citocinas y daño endotelial inducido por radiación, pueden manifestarse clínicamente como pericarditis con derrame pericárdico y neumonitis rádica, complicaciones poco frecuentes, pero potencialmente relevantes.
El reconocimiento precoz de estas entidades es esencial, ya que su fisiopatología inflamatoria estéril las hace especialmente sensibles al tratamiento antiinflamatorio, siendo los corticoides una herramienta terapéutica clave en casos seleccionados. Una adecuada sospecha clínica, junto con el diagnóstico diferencial frente a infección o progresión tumoral, permite instaurar un tratamiento precoz que reduce síntomas, evita complicaciones como fibrosis pericárdica o pulmonar y mejora el pronóstico funcional del paciente.
Leer más AQUI