La capnografía es una técnica de monitorización no invasiva que permite medir y representar gráficamente la concentración de dióxido de carbono (CO₂) en el aire espirado durante el ciclo respiratorio. Su parámetro principal es el End-Tidal CO₂ (EtCO₂), que corresponde a la presión parcial de CO₂ al final de la espiración y refleja de forma indirecta la ventilación alveolar, la perfusión pulmonar y el metabolismo del paciente.
En condiciones normales, los valores de EtCO₂ se sitúan entre 35 y 45 mmHg, manteniendo una diferencia fisiológica con la PaCO₂ de aproximadamente 2–5 mmHg debido al espacio muerto pulmonar. La representación gráfica del CO₂ espirado frente al tiempo se denomina capnograma, cuya interpretación permite identificar distintas fases del ciclo respiratorio y detectar alteraciones respiratorias o hemodinámicas.
Desde el punto de vista clínico, la capnografía tiene múltiples aplicaciones: confirmación de la correcta intubación endotraqueal, monitorización de pacientes ventilados, detección precoz de desconexiones del ventilador, valoración de la ventilación durante sedación o anestesia y monitorización de la calidad de las compresiones torácicas durante la reanimación cardiopulmonar.
En la práctica clínica diaria, el análisis conjunto del valor de EtCO₂ y de la morfología del capnograma permite identificar situaciones como hipoventilación, hiperventilación, obstrucción de la vía aérea, reinhalación de CO₂ o alteraciones en la perfusión pulmonar. Por ello, la capnografía constituye una herramienta fundamental en la monitorización del paciente crítico y en la seguridad del manejo de la vía aérea.
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